lunes, 4 de junio de 2007

Eveningstar - Compilación #2

Segunda Compilación 11 de Eleint, Año de la Magia Salvaje (1372 DR), Noche.
Eveningstar, Reino de Cormyr.

Recientemente reconstruida después de la guerra contra el Dragón Maligno, La fachadade la Jarra Solitaria tiene una puerta de dos hojas con dos ventanas a cada lado. En el dintel de la puerta hay un gran letrero con una jarra llena de espumeante cerveza y las letras "La Jarra Solitaria". Una vez dentro, se pueden ver varias mesas circulares llenas de clientes en el centro, del lado derecho se encuentra la barra con sus respectivos bancos, que es atendida por un hombre de edad madura y amable mirada. Del lado más lejano de la barra hay una puerta por la que entran y salen las meseras con la comida (y las sobras). Al fondo hay una chimenea encendida, llena de trofeos y cuadros. Del lado izquierdo de la misma hay una puerta con el letrero "Privado", y a la izquierda de la misma, a su vez, hay unas escaleras que suben. Al lado derecho hay un letrero con la palabra "Retrete". En frente de la chimenea se encuentra un cuarteto de juglares tocando una melodía agradable. En el centro se encuentran varias mesas circulares con sus respectivos bancos. La barra se encuentra casi completamente ocupada, así como las mesas. Del lado izquierdo hay cinco ventanas más.
Al llegar a la puerta de La Jarra Solitaria, Arianna respiró profundamente. "Cuánto tiempo sin venir por aquí", pensó, mientras se bajaba de su caballo para que lo llevaran a un mejor lugar mientras ella estaba dentro de la taberna.
Pocas miradas si quiera se molestaron en posarse sobre nuestros héroes al entrar en la taberna. Después de ser recibidos por una de las hermosas meseras, éstos se acomodaron en una mesa en una esquina, y empezaron a comer sus respectivas comidas y a beber sus respectivas bebidas. Después de un rato en silencio (relativamente hablando), Belmara dijo:
- Vencimos a los Zhentarim, ayudados por unas gárgolas negras, y recibimos nuestra recompensa, la cual, por cierto, aún no hemos repartido. Por supuesto, dichas gemas deberán ser repartidas por igual entre todos los que participaron; es decir, todos menos el señor Rufus y mi hermanito (no te preocupes, hermanito, que las gemas las compartimos entre los dos; qué buena hermana soy, ¿no?). Pero, después de la repartición... ¿qué?
- Bueno, por mi parte no hay problema. Ni siquiera apoyo moral pude darles, sino al contrario unos cuantos gramos de peso en los bolsillos en forma de estatuilla - dijo Rufus prácticamente hablando para si mismo, un poco desconsolado de saber que la decisión era justa y no poderse autoconvencer de lo contrario.
Falrrin puso la vista perdida y con una voz baja, de esas que uno usa sólo cuando habla del corazón, dijo: - Tengo un sueño, un sueño que quiero compartir con ustedes. ¡Vamos a convertirnos en la mayor unidad mercenaria que se haya visto en Cormyr y, dragones mediante, de todo Abeir-Toril! - culminó estas frases con una sonrisa dedicada a sus propios, felices, pensamientos. Luego continuó - Nuestro primer paso debe ser la posesión de una base de operaciones: Creo que una fortaleza en las Stonelands, fuerte y ondeando nuestros colores, debería bastar. - Dicho esto, ensanchó aun más la sonrisa.
De pronto, la sonrisa y la mirada perdida se fueron, dando paso a una mirada como la que un padre bondadoso pondría a sus hijos mientras les da una reprimenda. Luego de hacer un breve suspiro se dirigió a ellos:
- Sin embargo estamos lejos de eso. Hemos prevalecido por nuestras habilidades individuales, pero temo decirles que como grupo somos MENOS que la suma de nuestras partes. Tenemos que organizarnos y entrenar. Tengo un plan: Para iniciarlo deberíamos registrar a los amigos que han recién llegado en la plana del grupo; pero no sólo a ellos, porque me parece que necesitaremos a más gente.
Falrrin se levantó y sacó un pergamino y una pluma. Acto seguido, escribió el nombre de todos.
Nuestro grupo está conformado por Thorik, Belmara, Jorem, Rufus, Arianna y su servidor - dijo, señalando a cada uno en el papel - Partamos de la idea de que hay gente que pelea y otros que son magos por así decirlo. En el grupo de los guerreros pongamos a Thorik, Belmara y Jorem; en el grupo de magia a Arianna y Rufus. Yo no estoy en ninguno de ellos ya que venido el momento puedo hacer las dos, aunque tiendo mas a la primera, además que pertenezco a un grupo llamado Líder - una pequeña sonrisa se plasmó en su cara al decir este último comentario.
Haciendo una pausa para tragar saliva, prosiguió:
- Los guerreros lo han hecho bien; es más, si estamos vivos es porque brazo hemos tenido. No, lo que se necesita es que los magos hagan su trabajo. - señalo a Rufus y Arianna y continuó - Mi idea es que ustedes dos se encarguen más que todo de contrarrestar a los hechiceros enemigos y hacer hechizos benéficos. Deberíamos contratar a un mago para un propósito ofensivo, preferiblemente que pueda hacer varas mágicas. - Falrrin movió la cabeza de forma deliberadamente lenta y concluyó - Si les parece bien entonces iremos a Suzail directo, buscaremos a un mago que sirva para nuestros propósitos, registraremos al grupo y luego practicaremos la mejor forma de combinar magia y acero. Bien hecho seriamos más poderosos que un ejército y es esto mismo lo que trataremos de derrotar. Nuestra primera gran victoria debe ser la erradicación de los orcos y goblinoides de los Bosques del Rey. En ese acto heroico
ganaremos el reconocimiento y apoyo de la corona que necesitaremos si en verdad estamos serios en reclamar una fortaleza para nosotros. Entonces, ¿qué dicen?
- Mmmmm... No sé, Falrrin... - dijo Rufus pensativo mientras permitía que Elsa, su compañera de pelaje gris e incisivos dientes de roedor, se asomara y mordisqueara feliz parte del pan que sostenía en su mano.
Al percatarse de que Falrrin había mencionado su nombre, Arianna dejó de pensar en los viejos tiempos y comenzó a ponerle atención al pequeño guerrero. "Mago... Me acaban de comparar con uno... Será que llevo la maza y la armadura de adorno", pensó. Retomando esa sonrisa cariñosa que la caracterizaba, respondió: - Falrrin, debo decir que estoy de acuerdo contigo con respecto a lo de la organización.
Si en algún momento el grupo pretende permanecer junto, lo mejor es que se organice, pero con lo poco que he estado con ustedes me he podido dar cuenta de que esa no va a ser una tarea sencilla; no porque alguien esté en contra, sino porque cada vez que entramos en algún tipo de combate, la mayoría, por alguna razón, terminan transformados en estatuillas de oro y siempre terminamos dos o tres combatiendo. Con respecto a las habilidades de combate de algunos de los que nos encontramos aquí, - dijo sonriéndole amablemente a Falrrin mientras recordaba como éste había menospreciado sus habilidades en el campo de batalla - me parece que las subestima.
Además de Jorem también hay gente que sabe pelear y si se ponen de acuerdo podrían hacer un mejor equipo.
Dicho esto, Arianna le pidió a la mesera le trajera algo de vino, mientras se preguntaba cómo estarían las cosas en su casa.
Rufus sostuvo sobre su mentón su dedo índice mientras con el pulgar rascaba su inexistente barba, pensando que la bella, y aparentemente dulce, clérigo era bastante razonable.
- ¿De qué sirve la "organización" si todos desaparecen involuntariamente como estatuillas? - se preguntó.
En todo caso, él juzgaba que casi siempre había hecho lo que tenía que hacer durante los combates. Un poco de exploración, un poco de charla equilibrada para ver si se podía evitar un combate, hechizos para proteger al grupo... y para entorpecer a los enemigos. No dudó por un segundo que él sólo se las vería muy mal, en todo caso.
Jorem pidió un buen trago de vino a una de las meseras. Al tomar el vaso, bebió y sintió el vino tocar su garganta. "Qué falta me hacía un buen trago de vino con el cansancio que tengo", pensó para sus adentros. Mientras saboreaba el vino que tenía en sus manos como un elixir, siguió pensando: "Tantas semanas de viaje sin tomar una gota; qué lastima que se me rompiera la bota algunos días después de salir de mi casa. Bueno, pero esos orcos pagaron por su estupidez después de todo." Una sonrisa leve apareció en su rostro al recordar ese pequeño encuentro. Pero entonces recordó su casa y su gente, y su cara perdió la sonrisa otra vez.
En ese momento, al oír una voz conocida que hablaba sin parar sobre sueños, Jorem volteó para ver que pasaba. Observó al gnomo.
- Al parecer se prepara a cantar otra vez. Bueno, no canta tan mal para ser tan feo y pequeño. - murmuro para si mientras seguía tomando vino, y se preparaba para escuchar.
"¿De qué habla? ¿Qué le pasa?" pensaba Jorem mientras el pequeño gnomo hablaba y hablaba.
- ¿Contratar un mago? Está loco el pobre. - murmuró Jorem otra vez - ¿¡Líder!?
La cara de Jorem pasó de mostrar curiosidad a incredulidad y asombro. En ese momento no pudo contener las ganas de reírse, de reírse como hacía tanto tiempo no hacía.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja...! - Jorem lloraba mientras reía. "¡Qué bueno sonó eso!", pensó.
"Bueno, pequeño es, también es buen guerrero, pero no lo seguiría como líder: Es una palabra muy importante", pensaba Jorem mientras se secaba las lágrimas y terminaba el vaso de vino.
- Bueno, me parece todo muy bien... Que tengas un sueño y eso. Ahora dime: ¿Por qué tendria yo que seguir TU sueño? Si seguimos como una unidad mercenaria, ¿por qué tendrías que ser tú el líder? Yo también puedo entrar en las dos categorias si a eso te refieres. El tratar de trabajar en equipo me parece excelente si se da el caso de continuar. Ahora es muy molesto estar peleando y de repente quedar rodeado de piezas de oro inútiles. La fortaleza y ser dueños de ella me parece muy bien, pero creo que lo detalles hay que arreglarlos además de no pensar tan a futuro, porque mañana podemos estar muertos.
Al terminar ordeno otro trago a una de las mujeres que pasaban por entre las mesas: Tanto hablar le había dejado seca la garganta otra vez.
Arianna escuchó la respuesta que dio Jorem al "sueño" expresado por el pequeño Falrrin. La carcajada de éste le llamó la atención: Realmente era la primera vez que lo veía sonreír. Ella sonrió levemente, pero esta sonrisa sí era sincera: Era alegre ver cómo la gente podía sonreír por algo que de verdad le causara gracia. Al terminar Jorem de intervenir ella respondió:
- Me parece que Jorem tiene razón, Falrrin. Mira, contratar a un mago es muy costoso. Si quieres buscar uno que sepa hechizos poderosos pues costará muchísimo. Dicho aquello, Arianna se acomodó en el banco y comenzó a recodar aquellos días en los que discutía con su gente los planes de batalla durante la guerra. Esta vez su sonrisa y su mirada se tornaron melancólicas, pero no se dejó llevar demasiado por sus recuerdos. Rápidamente se repuso y puso atención a lo que los demás dirían.
Belmara miro a los que habían hablado ya, y dijo:
- Primero lo primero: El "líder". Hasta ahora, en mi opinión, nadie se merece el puesto. El líder tiene que ser alguien con mucho carisma, sentido común, elocuencia, fortaleza de carácter... Y, me van a disculpar, pero no me consta que ninguno de ustedes tenga todo eso. Yo sinceramente no pienso seguirlos a ustedes dos (Falrrin y Jorem) a ningún lado si no es como iguales, la causa es justa, y la paga buena. Y seguro mi hermanito piensa igual, ¿no es así, Thorik?
La expresión de Rufus se iluminó ante la idea de que se trataran todos como iguales. Volteó su mirada hacia Thorik, para ver qué diría el enano, quien posiblemente podría hacer que la conversación subiera de tono. Tomó con sumo cariño a Elsa y la colocó de nuevo en el bolso dejando que se llevara el resto del mendrugo de pan.
- Estoy completamente de acuerdo, hermana. La verdad, señor Falrrin, ahora seriamente me siento muy inclinado a cachetearlo. Puede que tenga las habilidades de un líder, pero eso hasta el momento no me consta. Además, ¿fuerza mercenaria para conquistar tierras? Francamente ni mi hermana ni yo tenemos tiempo para colaborar a hinchar su ego. - vació el contenido de su jarra con tres ruidosos tragos - ¡Camarera! ¡Otra cerveza!
Luego de ver cómo era Jorem cuando reía, Falrrin concluyó en ese mismo lugar que prefería al Jorem taciturno de siempre. Escuchadas estas palabras, la rabia controlada era evidente en el gnomo. Sin embargo, las más tranquilas palabras de Arianna y Belmara lo mantenían bajo control.
Pensando que esto no estaba saliendo como debería, Falrrin volvió a hablar:
- Hay razones de sobra para que yo sea el líder del grupo. No la menor de ellas es que, exceptuando a las dos damas, todos los demás estuvieron a punto de morir varias veces
y yo los salvé. Sin embargo esto fue un acto de combate y es lo único que un ser que aspire a la grandeza puede hacer. No sólo eso, sino que sé que, estando nuestros puestos invertidos, hubieran ustedes también salvado la mía. Es también una verdad que siempre coordiné nuestras retiradas y cada vez que nos batíamos en éstas yo cerraba la comitiva. Puedo también decir que siempre que se ha tenido que hablar oficialmente he sido yo el que lo he hecho, que aparezco como líder en el registro legal de Cormyr y que nuestras aventuras siempre han sido negociadas por mi persona.
Con cara de verdadero dolor, prosiguió: - Pues si no me aceptan como líder, quiero ver si alguien más se ofrece. Si nadie se cree capaz, o nadie es elegido para ello, entonces yo seguiré actuando como vocero del grupo. Creo que por lo menos para eso no se dudara de mí. Ah, Belmara, la posición de líder no me hubiera dado muchas ventajas. La paga y los materiales conseguidos se seguirían repartiendo en partes iguales, además que no obligaría a nadie a seguir causas que no comparte.
Acabadas estas palabras, Falrrin bajó la cabeza y empezó a tararear para sí mismo una vieja tonada que le había enseñado su abuelo, tratando de combatir con ésta el dolor que le había causado la ofensa de Jorem.
- Fallrin, - empezó Rufus, finalmente decidiéndose a hablar, ahora que veía la cara de dolor de su amigo - no sé mucho de capitanes, líderes ni sargentos, pero creo que en todo caso todos tenemos habilidades y conocimientos bastante diversos... y, cuando se trate de algo en lo que yo tenga más conocimiento o habilidad, pues yo, en ese ámbito, probablemente le diré a todos qué hay que hacer... Cuando se trate de dioses y acólitos, Arianna será la llamada a guiarnos. Cuando se trate de cosas en las que sabemos que tú eres inigualable, pues tú lo serás (como en las retiradas y en las presentaciones corteses). En fin... cada quién tiene cosas buenas, y en general creo que podemos manejarnos bien de igual a igual. - Al terminar Rufus palmeó el hombro de su amigo para intentar confortarle.
- Ciertamente no quiero pasar por malagradecido al haber salvado mi vida, Falrrin. Lo agradezco. - este comentario fue hecho con un tono más suave - Sin embargo, usted tiene razón: No puede obligar a nadie a seguir su visión. Como usted expuso al principio su idea, corríjame si me equivoco, nos estaba incluyendo sin prácticamente preguntarnos si estábamos dispuestos. Contó los huevos antes de que la gallina pusiera. Si en verdad desea mi apoyo, gánese mi respeto de otra manera que no sea depender en sus posesiones para cubrir una retirada.
Thorik se reclinó en el taburete, mientras seguía esperando su cerveza. - ¡Pero por Haela, que sí atienden lento! ¡Tengo sed!" - exclamó.
- Fallrin, yo no había querido referirme a eso, pero ya que Thorik lo trae a colación, a mi me fastidian los castillos una vez los conozco... Y eso de volver siempre al mismo lugar, y que la gente te reconozca en todos lados haciéndote preguntas que ya has respondido quinientas veces, no me llama la atención. Respeto que tú quieras eso y sea eso lo que te mueve a hacer lo que hacemos, pero en mi caso, mientras pueda ser libre de ir y venir, yo estoy bien. - Rufus lo miró con firmeza y concluyó: - ¡Claro! ¡Quisiera continuar teniéndote como compañero de viajes, y cuando tengas tu castillo y tu corte, te iré a visitar y podrás contar conmigo!
Al escuchar que Falrinn había salvado la vida de su hermano, y la confirmación de éste, Belmara dijo:
- ¿Qué? ¿Entonces es cierto eso, hermanito? Vaya que eres malagradecido. Y encima pensabas cachetearlo. ¿Qué diría mamá si te escuchara? Por lo menos un regaño y un jalón de orejas. - Luego, mirando al apesadumbrado gnomo, prosiguió - Siendo así, pues estás en deuda con él. Y lo menos que puedes hacer es acompañarlo hasta que tu deuda esté saldada. - Miró de nuevo a su hermano - Y si tú no estás dispuesto a hacerlo, pues yo sí, hermanito. Y con esto no quiero decir que compartamos su sueño ni mucho menos. Es una cuestión de honor. - Y, mirando al resto, concluyó - Además, su causa me parece bastante justa, considerando que vamos a cortar unas cuantas cabezas de orcos y gigantes y quién sabe qué más pestes que habitan esa región. De paso... - y con esto sus ojos brillaron de emoción - algún tesoro habrá por allí también.
Mientras Belmara hablaba, la mesera llegó con una jarra de cerveza para Thorik y se llevó la jarra vacía.
- ¿Tesoros? - preguntó el fornido enano - ¿Tú y que no te importaba mucho eso? ¿Y la "justicia", "ética", dónde las dejaste? ¡Bah! - Cruzó los brazos, un poco molesto - Aunque tienes razón en que le debo algo al señor aquí presente. Tan sólo bajo una condición: Como los otros, - señaló al resto del grupo - deseo un trato igualitario y justo. No me quiero ver dándole masajes en los pies al dandy retaco este. - Finalizó su frase chocando ruidosamente su jarra contra la mesa (sin romperla).
- ¡Ay, hermanito! ¡Hay veces que hasta a mí me provoca patearte! - dijo Belmara, dándole un golpe suave en la cabeza a su hermano - ¿En qué momento dije que el tesoro no importaba? ¿Ah? ¿Y qué tiene que ver la ética y la justicia con el tesoro? ¿Ah? A ver si empiezas a hacer funcionar tu cerebrito. Además, en ningún momento Falrrin dijo nada de masajearle los pies a nadie. Ya estás exagerando. No más cerveza para tí. - Acto seguido, le quitó la jarra a su hermano - Ah, y casi se me olvida: ¡No más insultos!"
- ¡Oye! ¡Todavía no la termino! - protestó Thorik. Alargó los brazos en un intento por recuperar la cerveza, pero desistió enseguida. - Ahora sí me acomodé. Y luego dicen que botar los alimentos y bebidas es pecado. - Frunció el ceño y se reclinó en el más absoluto mutismo.
Jorem observó y escuchó a la hermana de Thorik con sumo cuidado. Al llegar la mesera aprovechó de pedir una jarra más de vino. En ese momento salió del silencio en que estaba sumergido y comenzó diciendo:
- Pues realmente comparto tu visión de pagar deudas adquiridas. - se detuvo para tomar un poco de vino, luego prosiguió - Pero realmente la discusión giró en torno a la creación de un cargo de "líder", con el cual muchos, creo yo, no estamos de acuerdo. Yo por mi parte sí tenía la intención de seguir. Como dijo el pequeño Rufus, ir y venir cuando me plazca y sólo seguir si quiero hacerlo o como dijiste tú, no comparto el sueño, pero tengo la intención de quedarme un poco más para ver qué pasa y qué otras cabezas ruedan. En fin, yo por mi parte quiero seguir caminando por las tierras, explorando, conociendo y eliminando a un orco por aquí, otro por allá. Si es con ustedes, muy bien; si no, también. Si ustedes quieren elegir un líder, allá ustedes yo los
seguiré mientras quiera y ayudaré en lo que pueda pero no seguiré órdenes. Prefiero pelear al lado de un compañero que de un "jefe" o "líder". - con esto Jorem volvió a tomar un trago, saboreando el vino y aprovechando su sabor - No es de los mejores pero por lo menos es algo - murmuró para sí.
- Ciertamente, no debe haber un líder, pero sí estoy de acuerdo con que haya un vocero. El amigo Falrrin es, en mi opinión, el más adecuado para eso, aunque sea porque habla bonito. - dijo Belmara, y, frunciendo un poco el seño, continuó - Además, si es verdad que el registro de Cormyr tiene como a líder del grupo a Falrrin... ¿Por qué nadie reclamó en su momento?"
A Rufus la mirada se le iluminó súbitamente, y dijo con emoción:
- ¡Oigan! Hace algún tiempo, cuando todavía trabajaba en la biblioteca, leí un escrito de un místico de hace mucho tiempo, que dijo lo siguiente...- Por un momento, su mirada se perdió en el vacío mientras balbuceaba el poema en lengua arcana buscando traducir las ideas al común - Algo así como lo siguiente: "No camines tras de mí, pues podría no liderarte. Tampoco lo hagas delante de mí, pues podría no seguirte en cambio camina a mi lado, y sé mi amigo".
Rufus miró al grupo y preguntó: - ¿No les parece una buena divisa para nosotros? En todo caso, para mi ha sido un honor caminar junto a ustedes, y lo seguirá siendo. Y ahora a ustedes dos, pues, será un honor conocerlos y mañana llamarlos con propiedad "amigos". - Y con esto miró a Arianna y a Jorem.
Jorem volteó por un momento a mirar a Rufus. Lo miró brevemente.
- No te lo recomiendo. - dijo en un murmullo muy bajo mirando más allá de Rufus; luego se incorporó y se dirigió a él directamente con voz suave y firme - Pero tienes razón en ese escrito místico, me agrada. Después de todo no eres un chismoso o algo así, discúlpame por haberlo creído. Reconozco mi falta, bibliotecario. Espero que me disculpe si lo insulté.
Ahora que no estaba ocupado insultando al gnomo, Thorik tuvo la oportunidad de razonar acerca de las palabras de su hermana. "¿Registro de Cormyr? ¿En qué momento...?"
- ¡Un momentico! ¡Páralo ahí! ¿Cuándo sucedió eso? - Miró con gran confusión a Falrrin, buscando una respuesta. Jorem, al oír estas palabras se acomodo en el banco: Su trasero estaba adormecido.
- Entonces sí escuche bien cuando Galrrin mencionó eso. Bueno, es muy sencillo: No me acuerdo de haber sido consultado.
Levantó el vaso de vino y tomó un poco antes de proseguir hablando sin mirar a ninguno directamente, sólo si alguno se encontrara más allá de las paredes.
- Debió suceder cuando no me había unido o incluso cuando era una estatuilla de oro, pero en cualquier caso espero que a alguien le pidiera permiso porque no me gustaría pensar que no consultó. Por otro lado, si lo hizo bien mal pues. ¿Qué se puede hacer ahora que no sea simplemente dejar el papel y proseguir mientras nosotros en el grupo? Estamos claros que no significa nada, a menos que dé algo especial al líder sobre todos los demás. - Al terminar de exponer sus pensamientos Jorem decidió levantarse e irse a rentar una habitación: Ya estaba muy cansado.
Al escuchar aquello, Belmara levantó una ceja, más no dijo nada mientras veía a Jorem irse. "Y sin siquiera despedirse... hay que ver la educación de esta gente", pensó.
- ¿Ya se va el señor? Son nueve halcones de plata por el vino y cinco por la comida. - Dijo la mesera.
Jorem se volteó, miró a la mesera, sonrió levemente mientras llevó su mano al pequeño saco que le colgaba del cinturón.
- Toma, aquí tienes. Me gustaría también arrendar una habitación para esta noche. - Extendió la mano y le dio una moneda de oro y cinco de plata a la señorita mientras esperaba por la habitación.
La mesonera recibió gustosa el dinero, y dijo: - Si desea una habitación, hable con Dunman, el tabernero. Con mucho gusto le dará una. - Dicho esto se fue a atender a otros clientes.
Después de haber degustado un poco de vino mientras escuchaba a los demás y de ver lo dolido que estaba Falrrin, Arianna, con una sonrisa (como siempre), se dispuso a decir:
- Falrrin, por lo que he escuchado hasta ahora, el grupo ha funcionado bien sin un líder. Además, todos los que estamos presentes preferimos estar en un grupo de amigos. Una cosa es seguir juntos porque sea nuestro deseo y otra porque sea nuestra obligación, y creo que todos preferimos lo primero. Belmara, yo no sabía que Falrrin era el líder cuando registraron el grupo en Cormyr, recuerda que yo no me había unido al mismo para el momento. - bebió un pequeño trago más de vino y prosiguió - Rufus y Jorem tienen razón. Por mi parte prefiero que en ese aspecto burocrático sigamos como amigos: Cada quien tiene un aspecto fuerte y conoce más acerca de ciertas materias, lo que hasta cierto punto nos hace especialistas en algo y eso nos podría dar ciertas ventajas a la hora de combatir, y para eso hace falta organización y practica, pero no hace falta un líder. Todos los que estamos aquí somos muy independientes en ese
sentido y un líder estropearía más las cosas. Falrrin, el hecho de que el grupo te haya dejado en aquel momento poner en el papel en Comyr que eres el líder no implica nada. Seguramente era algo que se exigía. Un líder se forja en el campo de batalla: Es líder porque su grupo lo sigue, no porque un papel en Cormyr lo diga. - en este momento la sonrisa de Arianna se tornó aún más dulce; poniendo una expresión más seria, continuó - Ha sido un placer habla con ustedes esta noche, pero ya para mí es hora de retirarme hacia mis aposentos. Pasaré por aquí mañana en la mañana a ver si han decidido algo. Por favor, si van a seguir bebiendo, como supongo, no sigan discutiendo acerca del tema; lo mejor es que lo discutan sobrios.
Arianna se levantó de la mesa y se dirigió hacia la salida, con un gesto de despedida que fue respondido por Belmara. La mesera la interceptó justo antes de llegar, y le dijo:
- Un placer tenerla por aquí, mi señora. Son 3 halcones de plata por el vino y 5 por la comida. Ya le llamo al muchacho para que le traiga su caballo. Acto seguido, llamó a un muchachito para que trajese el caballo de Arianna. El muchacho regresó al poco rato con éste, y con una mirada de admiración, dijo:
- Aquí está su caballo, mi señora. En perfecto estado. Incluso me tomé la libertad de revisarle las herraduras. Nada más un halcón de plata por cuidarlo.
Arianna pagó lo que debía, revisó que su caballo estuviese en verdad bien, lo montó y se dirigió hacia su casa.
Al ver que Arianna se iba, Falrrin también le hizo un gesto de despedida, y dijo:
- ¡Oh! Me estaba olvidando de pagar, señorita. Gracias a Oghma que esta cortés dama me lo ha recordado. - Acto seguido Fallrin saco una moneda de oro y se la lanzó a la mesonera con el pulgar.
Regresó la sonrisa a la cara del gnomo como si con este simple gesto el mundo fuera mejor. Se paró rápidamente y dijo: - Bueno, creo que saldré un momento a dar un paseo. Confío que cuando regrese mi cuarto me estará esperando. - terminó esta última palabra con un guiño juguetón a la mesonera.
Antes de salir de la sala hizo un pequeño saludo con la cabeza para los compañeros que todavía quedaban en la taberna.